Así es. No importa si no dormimos casi nada en la noche anterior al examen lo más importante del semestre o del año; igual no importa si sentimos hambre o si recién nomás nos hemos peleado con nuestra pareja.. Algo nos espera y, más allá de la nota o de lo que esperan tus profesores, sos vos lo más exigente y el que sabe hasta dónde te preparaste y por ende hasta dónde podés llegar con tus estudios, ya sea para rendir a un examen o para construir tu carrera. Sí, así es. Y nuestra vida social no es como la de los demás, estamos concientes de nuestros tan frecuentes aislamientos y, aunque para nuestros amigos incluso los más cercanos no les parezca, sí aún la tenemos, o por lo menos deseamos muchísimo tenerla. Sí, nuestro corazón sí sabe muy bien lo que hay que hacer para lograrlo. Y lo haremos. Lo haremos porque creemos que la educación puede traernos cosas buenas, lo haremos porque tenemos que responder a la oportunidad que tuvimos (ya que no son todos que pueden estudiar) y lo haremos también porque más allá de recibirse sentimos placer en el hecho mismo de estudiar. Los trasnoches de estudios que en el momento nos parecen un sufrimiento suelen convertirse en historias de esfuerzo que nos sirven de modelo para los próximos trasnoches. Además hay cosas mezcladas por ahí, ¿no? O sea que a la vez estamos viviendo un momento increíble de nuestras vidas, conociendo a mucha gente (la mayoría también estudiantes) y sobre todo creyendo en un mundo mejor. Parece que, si podemos manejar contenidos, razonamientos o cálculos y con ello lograr buenos resultados también podríamos hacerlo en lo que toca a los problemas mundiales en general. Tenemos muchos sueños. Desde conseguir una galletita para comer mientras intentamos solucionar un problema de mecánica hasta vivir en un mundo donde la escuela sea un lugar donde todos tengan la oportunidad de frecuentar y que ella no desarrolle en la gente cosas que le sirvan para laborar de un modo capitalista sino que les llenen de otras cosas que tienen que ver con sensibilidad ecológica, solidariedad, autoconfianza y esperanza.

Los lápices seguirán escribiendo por más treinta, por más treinta mil años..
¡Aguante estudiantes de La Plata! "We are the Champions.. we'll keep fightin' 'til the end.."


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